Esta circunstancia ha hecho que el discóbolo del Tenerife CajaCanarias afronte con una mentalidad diferente su tercera experiencia olímpica. El periodo de preparación ha estado, como de costumbre, a la altura, y en las últimas competiciones los resultados han confirmado la buena línea trazada junto a su preparador personal, Luis Lizaso. Así que lo primero será incluir su nombre entre los doce mejores que disputarán la final del martes. De hecho, ése es el lugar que ocupa en el ranking mundial, con los 67.15 metros lanzados hace unas semanas en Gran Canaria, una barrera, la de los 67 metros, que ha superado en casi una quincena de veces a lo largo de su trayectoria.
De antemano sabe cuáles son sus adversarios. El más complicado responde a su nombre y apellido: Mario Pestano. El atleta criado en Arona sabe de primera mano que si encuentra su mejor versión no tiene techo, incluso, para alcanzar diploma olímpico por vez primera. El alemán Robert Harting, campeón de Europa en Helsinki 2012, parte con la indiscutible vitola de favorito. Sólo él y el experimentado lanzador lituano Virgilijus Alekna han estado por encima de los 70 metros. El polaco Piotr Malachowski y el estonio Gerd Kanter también figuran entre los candidatos a merodear la zona de podio el martes.
Mario Pestano llega a Londres sin hacer mucho ruido, con el sexto puesto en el Europeo, que a fin de cuentas es la mejor balanza internacional, pues la mayoría de discóbolos con mejores marcas proceden de países del viejo continente. Junto al isleño, otro español instalado en el top ten mundial, Frank Casañas, que ya fue capaz de lograr diploma olímpico (5º, con 66.49) en Pekín, dejando fuera de la final precisamente a Mario Pestano. La calificación, dividida en dos grupos, se desarrollará en horario matinal (10.00 y 11.25), franja horaria en la que el deportista del Tenerife CajaCanarias se suele sentir especialmente cómodo.










