El Tenerife ejemplificó a la perfección lo que significa tener oficio en el fútbol. Y es que después de ponerse por detrás en el marcador, Cervera movió fichas, introduciendo a Guillem Martí y sacando un defensa, y poco tardó en surtir efecto. Una gran jugada de Cristo acabó con un zurdazo del futbolista de La Cuesta en la escuadra. Posteriormente, un buen centro del propio Martí sirvió en bandeja el tanto del pichichi Aridane que, a la postre, sirvió para dejar los tres puntos en la isla










