La tendencia de que los trabajos tradicionales convivan con las propuestas más vanguardistas atraen cada vez más al público, que disfruta de propuestas que van desde cestería a joyería, pasando por marroquinería, cerámica, telas decoradas, piezas de ganchillo y un sinfín de objetos de decoración y complementos de oficios que harán las delicias de los visitantes.
La variedad y el atractivo de las piezas se convierten en una auténtica tentación también como regalos propios, ya sean por la nostalgia que despiertan las muñecas de trapo o por la idea de lucir alguna de las increíbles piezas realizadas con esmero por artesanos de Gran Canaria con metales y piedras semipreciosas.
No faltarán tampoco las prendas hechas a mano con lana decorada a base de tintes naturales, las pulseras de cuero con motivos prehispánicos, las cabezas de zancudos realizadas a partir de papel reciclado, las cestas de mimbre de todos los tamaños y las innumerables piezas de alfarería hechas a mano y cocidas en hornos tradicionales para dar ese toque único al trabajo.
Muchas de las piezas que adquirirá el público llenarán las alforjas de los Reyes Magos y contribuirán a la difusión del trabajo de los artesanos de la Isla, que el pasado año ingresaron 250.000 euros con la venta de sus productos.
La Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac) del Cabildo organiza de nuevo esta imprescindible cita de la Navidad grancanaria con la colaboración del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el Colegio Iberia, que cede sus canchas deportivas como aparcamiento para los artesanos.
La edición de este año se enmarca, además, en el conjunto de iniciativas del proyecto Craft and Art del programa Interreg Mac de la Unión Europea, que cofinancia la iniciativa con el Cabildo a través de los Fondos de Desarrollo Regional (Feder).










