Con esta medida, la empresa dejaría de gastar los 20.000 € mensuales que paga en la actualidad por sus oficinas situadas en la calle Triana (3.000 € sólo en comunidad), lo que permitiría volver a contratar al menos a 8 de los despedidos.
No obstante, hasta el momento no se ha obtenido ninguna respuesta de la empresa, lo que da a entender que se está más preocupada por elementos ornamentales que por un verdadero ajuste presupuestario y sobre todo, por la defensa de los puestos de trabajo, de forma que se puedan garantizar los encargos actuales, muchos de los cuales corren serio peligro de no poder desarrollarse.
Los trabajadores recuerdan que la empresa gastó más de 600.000 € en amueblar sus oficinas, apenas unos años después de haber comprado mobiliario nuevo para todos los empleados. Además, las sillas no cumplían con la normativa laboral vigente, por lo que hubo que hacer un gasto extra de más de 50.000 € para adaptarlas. Igualmente y como ejemplo del poco respeto que se tiene hacia el dinero público, el gerente gastó un total de 12.000 € para la instalación de una pecera en la oficina de Tenerife. También se instaló una fuente que nunca ha funcionado.
Los empleados de Gesplán vuelven a pedir que algún representante del Gobierno de Canarias tome cartas en el asunto y que audite las cuentas de una empresa que siempre fue modélica en sus resultados económicos y que a los años de haber llegado el acutal gerente, Rafael Castellano, se encuentra inmmersa en un ERE.










