El repunte del IPC general responde principalmente al encarecimiento de los carburantes, frente a la bajada experimentada en enero de 2024. También a los precios de la electricidad, aunque en menor medida, que se incrementan más que en enero del año anterior. Por el contrario, destaca la influencia a la baja del ocio y la cultura, cuyos precios se reducen más que en enero del año anterior.
Este incremento mantiene la tendencia observada desde septiembre de 2024, cuando alcanzó un mínimo del 1,5%. Desde entonces, ha registrado cuatro meses consecutivos de subida, situándose en el 3% en el último dato. Se trata del nivel más alto desde junio de 2024, cuando alcanzó el 3,4%.
La evolución de los precios para este 2025, estará condicionada por la retirada progresiva de ayudas públicas y la incertidumbre en los mercados energéticos. La eliminación de las subvenciones a la electricidad y el gas, junto con el fin de las reducciones de precio en los alimentos básicos, podría añadir nuevas presiones inflacionarias durante los primeros meses del año, afectando tanto a los hogares como a las empresas.
En este contexto, se recomienda a empresas y consumidores adoptar medidas de planificación financiera que permitan afrontar con mayor resiliencia posibles fluctuaciones en los precios de bienes esenciales y servicios energéticos.










