Los efectos de su eliminación de forma gradual se dejarían notar, sobre todo, en las comunidades autónomas de Cataluña, Baleares y Cantabria, en las que el tipo aplicable del ITP unido al precio de una vivienda tipo de 90 metros cuadrados, es mayor. Donde menos se notaría sería es en Canarias, Navarra y Aragón. La diferencia entre unas y otras alcanza los 9.800 euros debido al precio por metro cuadrado y a los diferentes tipos aplicables, que oscilan entre el 4% de Euskadi y el 10% de regiones como Cataluña y la Comunidad Valenciana.
De eliminarse el ITP la brecha frente a la vivienda nueva, que ahora mismo está gravada con un IVA del 10%, sería todavía mayor. "Sería un nuevo golpe a la promoción inmobiliaria", afirma Miguel Ángel Alemany, director general de pisos.com, que estima que, de llevarse a cabo esta medida, "la obra nueva tardaría aún más en recuperarse, dado que se introduce un fuerte agravio comparativo entre ésta y la segunda mano".
El responsable del portal valora que se trate de "aliviar a los contribuyentes del pago de este impuesto porque sería un buen reclamo para aligerar el stock de vivienda existente y animar la compraventa, pero no se pueden tomar decisiones fiscales que posicionen una tipología sobre otra". Por ello, Alemany aconseja "unificar los impuestos que gravan la compra de vivienda y dotarles de estabilidad para no favorecer a unos compradores ahora y perjudicar a los futuros cambiando de nuevo el sistema tributario".
Además de la progresiva eliminación del ITP, el Informe de la Comisión de expertos propone la eliminación del impuesto sobre actos jurídicos documentados (IAJD), un gravamen que se aplica en operaciones como la firma de un crédito hipotecario, la deducción por compra de vivienda habitual de forma retroactiva entre los próximos 5-10 años, la subida del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y computar como renta la vivienda habitual, medida esta última que ya ha descartado el gobierno.










