Una década de "desarrollismo" que, bajo el paraguas del turismo y la construcción, posibilitó que en Canarias "se creciera en 600.000 personas, lo que es una barbaridad" y ahora tiene como consecuencias las grandes cifras de desempleo.
MUCHAS MEDIDAS, POCOS RESULTADOS
"Hemos hecho muchísimo para incentivar el empleo, pero la crisis ha sido tan potente que no han servido", insistió Rivero.
El presidente insistió en que "queremos saber qué es lo que está fallando", toda vez que recordó que "no parece proporcional que con el incremento del número de turistas del pasado año y del sector servicios, no se mejore el empleo".
Por ello, consideró que "lejos de las polémicas absurdas que tanto nos gustan en Canarias", resaltó que la Comisión Europea favorezca que las regiones ultraperiféricas (RUP) "favorezcan la contratación de trabajadores locales".
"Un trabajador local es un residente en Canarias, ya puede ser de Cáceres, de Andalucía o un italiano, y no tiene por qué haber nacido aquí", ha insistido para refutar las críticas vertidas desde el Partido Popular (PP).
Rivero, que ha hecho un balance de su primer año al frente del Gobierno en su segunda legislatura, ha insistido en que su gabinete ha trabajado por modernizar el sector turístico, "mantener los servicios básicos esenciales a pesar de la pésima financiación" y adoptar "esfuerzos y sacrificios" para cumplir con los objetivos de déficit.










