Estos trabajadores tendrán que proceder a eliminar tanto obstáculos naturales como artificiales en 24 barrancos de El Hierro, entre los que se encuentran los de Santiago, El Conde y El Consejo en Valverde; Pozo de Las Calcosas y Taguasinte en El Mocanal; el Barranco del Mal Nombre y el de Merese en Frontera y el de La Jarita en El Pinar.
El Hierro presenta una orografía que hidráulicamente se define con cuencas de pequeña extensión y de fuertes pendientes. La porosidad del terreno hace que los coeficientes de escorrentía sean bajos lo que, unido a la reducida extensión de las cuencas, produce caudales de avenida escasos y temporales, a pesar de la torrencialidad de las lluvias en algún caso, y que sólo exista escorrentía superficial mientras dure la precipitación.
Sin embargo, los técnicos de Aguas del Cabildo afirman que la escorrentía puede aumentar debido a la acumulación de escombros depositados por los seres humanos en los cauces de los barrancos, así como por la ocupación de suelos y obras realizadas por particulares, y por la existencia de vegetación que obstaculiza el flujo del agua con normalidad por el cauce natural.
Además, "se ha observado en los últimos años, que las precipitaciones acaecidas en nuestra isla son más intensas, ya que se recogen mayor cantidad de litros por metro cuadrado en periodos de tiempo más cortos", recuerda el consejero.










