Salud Pública recomienda al Ayuntamiento de Gáldar que identifique y elimine los vertidos de aguas residuales que se puedan estar produciendo en la playa y piscina de Dos Roques y que canalice la red de alcantarillado las aguas residuales de todas las viviendas colindantes. También insta al Ayuntamiento a que repare el emisario submarino de la planta depuradora de Bocabarranco, "cuyo vertido está afectando a todas las playas del litoral de la costa de Gáldar".
También seugiere que dote de un sistema de drenaje suficiente la parte inferior de la piscina natural de Dos Roques, de manera que se llene y se vacíe en su totalidad con los movimientos de las mareas, impidiendo así que el agua confinada en el vaso durante la bajamar se convierta en un caldo de cultivo para la flora microbiana preexistente.
Por último, recomienda la adopción de las mismas medidas en todas las playas y piscinas existentes en la línea de costa: El Agujero, Bocabarranco, Dos Roques y La Furnia. En cualquiera de ellas podría darse un episodio similar al acaecido en Dos Roques, dado que los factores de riesgo ambiental a los que están expuestas son similares.
En la investigación ambiental se ha comprobado que el litoral en el que se enmarca la playa de arena y la piscina natural de Dos Roques está expuesto a una serie de riesgos ambientales susceptibles de afectar a los usuarios de la zona de baño, entre los que destacan posibles vertidos de aguas residuales procedentes de algunas viviendas colindantes, la avería del emisario de la planta depuradora de Bocabarranco, que "continúa roto", y cuyas aguas fueron dirigidas hasta la piscina por los vientos y las corrientes.
Otro factor ha sido las propias características del vaso de la piscina, además de la climatología de la zona. El agua de la piscina se renueva dependiendo de las mareas, produciéndose en bajamar estancamiento del agua. En la tarde del día 27 de julio, la bajamar tuvo lugar en el periodo comprendido entre las 14:31 y 20:55h, por lo que el agua existente en la piscina se mantuvo durante seis horas sin renovación y expuesta a una temperatura ambiental media de 26 grados, lo que facilita la multiplicación de la flora microbiana existente en el agua.
Aunque en las muestras de aguas analizadas tras el episodio han dado valores normales con escasa o nula presencia de indicadores bacterianos de contaminación fecal, como consecuencia del aporte de agua nueva a la piscina tras el cambio de mareas, sin embargo, la existencia de una población estable de algas de los géneros Ulva y Enteromorpha en las rocas y pavimento que delimitan el perímetro de la piscina natural, son claros indicadores macroscópicos de un proceso de contaminación continuada (eutrofización), como consecuencia de la presencia de minerales nutrientes y materia orgánica procedentes de las aguas residuales que se vierten en la zona.
La sintomatología que la mayoría de los pacientes que acudieron al Centro de Salud de Gáldar refirió, fue un proceso leve, de duración entre 24 y 48 horas, con náuseas, dolor abdominal y vómitos, en algunos casos hubo diarrea y febrícula. Ninguno de los pacientes fue ingresado. Se sospecha por lo tanto de una infección por enterovirus o similar.










