Su alcalde, Poli Suárez, aseguró la semana pasada que el Ejecutivo pretendía dejar inacabadas las obras del tramo citado, que afecta directamente a su municipio.
El Gobierno asegura que la apertura "es sólo el interés por favorecer el desarrollo de toda la comarca del Norte de Gran Canaria lo que llevó a la Consejería a tomar la decisión de adelantar la apertura de ese tramo al tráfico rodado en cuanto ha habido la posibilidad de hacerlo, a pesar de que todavía faltan trabajos por terminar y mejorar, como los accesos desde la vía a algunos núcleos de población".
El departamento de Obras Públicas del Gobierno de Canarias entiende que las críticas en este sentido obedecen "a una excesiva precipitación a la hora de evaluar los trabajos, ya que es público -y del conocimiento de todas las instituciones afectadas- que las obras no han terminado y se seguirán desarrollando en los próximos meses".
Ante la lógica demanda de mejora de fluidez en el tráfico por parte de los vecinos de la comarca, el departamento de Obras Públicas ha hecho "todo lo posible por agilizar la apertura del tronco principal de la carretera y facilitar así las conexiones entre el norte y el resto de la isla, para favorecer su desarrollo económico y social, pero esto no quiere decir que se hayan dado las obras por terminadas, ni que el resto de los viales y zonas afectados por las obras vayan a permanecer como están en estos momentos", insisten.
Aseguran que la previsión es que las obras de duplicación de la GC-2 en el tronco principal del tramo mencionado continúen al menos durante dos meses más, con un presupuesto total superior a los 64 millones de euros.
Posteriormente, y una vez que se ponga en funcionamiento la vía principal, con una capacidad estimada de 60.000 vehículos al día, quedarán todavía por culminar obras complementarias de mejora de accesos, saneamiento de estructuras, limpieza y ordenación de accesos de obra y otras obras de reposición de servicios afectados, como labores previas a la entrega definitiva de la obra.










