En esta primera fase, se han invertido 52.000 euros para la recuperación del inmueble, que se encontraba en estado de ruina pese a su gran interés histórico y etnográfico.
Encargado en 1829 por el Conde de la Vega Grande, el molino es una pieza singular, al ser el mayor de los tres únicos de rueda vertical (sin cubo) construidos en Gran Canaria, junto al de La Lechuza (San Mateo) y al de Lomo de San Pedro (Arucas), ya desaparecido.
En una visita para comprobar in situ el resultado de la intervención, Larry Álvarez ha anunciado que el Cabildo estudia iniciar el expediente para que el Molino sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
Además, la Corporación que preside José Miguel Bravo de Laguna pretende retomar los trabajos de rehabilitación, al objeto de culminar la restauración de una obra que, durante décadas, sólo se movió con aguas de la Heredad de la Vega Mayor de Telde, cuya acequia, dicen, tuvo que desviarse para poder pasar por el interior del edificio.
Ya en el siglo XX disponía de un ciclo combinado de energía hidraulica y motor de gasoil, hasta su cierre en los años 70.
El edificio, que en la actualidad es propiedad del Ayuntamiento de Telde (antes lo fue de Susana del Castillo y Manrique de Lara) se organiza en torno a un patio central y cuenta con la casa del molinero, salas de tostado y de molienda cubiertos con piezas de cantería y madera y con techumbres planas e inclinadas.
Junto al consejero insular de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural, han supervisado los trabajos el responsable de Cooperación Institucional del Cabildo grancanario, Antonio Hernádez Lobo, y los ediles teldenses de Patrimonio Histórico Artístico-Arqueológico y de Desarrollo Local, Industria y Comercio, Pablo Rodríguez y Sonsoles Martín, respectivamente.










