La situación viene provocada por la sequía, que no ha permitido la floración de nuevas hierbas y plantas sirvientes provocando que estos mamíferos lagomorfos busquen su alimento en los cultivos de viña.
"Este año, los viticultores que aseguraron, la verdad es que lo han hecho bien porque uno de los daños que cubre el seguro es precisamente el daño por la fauna silvestre", explica. Sin embargo, a los productores no sólo les preocupa el daño sino su repercusión en futuras cosechas porque los conejos "se están comiendo la vara de poda del siguiente año". Desde el CRDO insisten en la necesidad de asegurar los cultivos porque "es la única garantía a la producción o a la no producción".
El Consejo Regulador tramita las ayudas al mantenimiento de los viñedos a razón de 1.650 euros por hectárea para quienes tengan el seguro contratado y de 1.400 si el cultivo no está asegurado. Sin embargo, lo que se está entregando es la parte proporcional de las ayudas europeas, que suponen un 33 por ciento de esas cantidades. Los viticultores siguen esperanto por el otro 66 por ciento, que deben aportar a partes igulares el Ministerio de Agricultura y la Consejería homóloga del Gobierno de Canarias, y temen que los recortes en los presupuestos de ambas administraciones afecten a esas partidas.
Hernández explica que "las partes estatal y autonómica se tramitan en una segunda fase y esperamos que los recortes no nos afecten y que se puedan tramitar este año también".










