El principal indicador de la Bolsa española, el Ibex-35, con todos los valores en negativo, ha perdido 226,90 puntos, el 2,96%, hasta 7.433,60 puntos. La caída anual se eleva al 13,22%. En Europa ha destacado la caída del 4,98% de Milán; París cedió el 3,08%; el índice Euro Stoxx 50, el 2,97%; Fráncfort, el 2,49%, y Londres, el 2,24%.
Tras cuatro jornadas sin negociación, la Bolsa española luchaba en la apertura por mantener el nivel de 7.600 puntos después de que Wall Street bajara el 1% en la víspera y perdiera la cota de 13.000 puntos. Los datos laborales estadounidenses de marzo -difundidos el viernes-, con un crecimiento menor del esperado, y las poco halagüeñas cifras procedentes de China, han lastrado al parqué español.
Con estos antecedentes, el anunciado recorte de 10.000 millones de euros en sanidad y educación en España y el estancamiento de la economía francesa en el primer trimestre, la Bolsa incrementó sus pérdidas y se dirigió hacia 7.500 puntos.
Con las dudas sobre la consecución del objetivo de déficit por el nuevo ahorro proseguía el ataque a la deuda a largo plazo de Italia y España, con lo que la prima de riesgo nacional pasaba en esta sesión de 410 a 434 puntos básicos -nivel de noviembre pasado- con la rentabilidad de los bonos a largo plazo creciente, del 5,7 aumentaba al 5,95%.
A pesar de que el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advertía de que los bancos podrían necesitar más capital si empeoraba la situación económica, la Bolsa reducía sus pérdidas y recuperaba los 7.600 puntos antes del mediodía por la menor caída de las plazas europeas y el repunte de Repsol, por rumores de que la petrolera china CNOOC podría comprar YPF.










