Frente a las críticas que algunas ONG han lanzado respecto de esta repatriación, el ministro ha recordado en rueda de prensa que el regreso a España este fin de semana de 13 cooperantes españoles desde Tinduf es "voluntario". De hecho, un cooperante decidió quedarse.
El Ejecutivo, ha explicado, se ha limitado a "alertar del riesgo" y ofrecer a los cooperantes la repatriación "cuando ha tenido indicios racionales de que se planeaba un secuestro de cooperantes españoles en los campamentos de Tinduf" y una vez "verificado hasta la extenuación que esta operación era inminente".
"Si hay cooperantes que desean retornar, es su derecho, pero tienen que saber que cualquier cosa que les pase, les afectará a ellos, pero nos afectará a todos los españoles que hemos seguido con angustia el secuestro de nuestros dos cooperantes en Mali y seguimos con angustia el de las dos cooperantes que siguen Somalia", ha avisado.
"Un secuestro es algo que afecta a las personas que son secuestradas, pero afecta al Gobierno y a toda la sociedad española", ha insistido el ministro, quien, desde que tomó posesión ha tenido que gestionar cuatro secuestros, el de los dos cooperantes raptados en Tinduf y recientemente liberados; las dos cooperantes que permanecen secuestradas en Somalia; el de un médico en Nigeria y de un juez en Libia, ambos ya resueltos.
El ministro ha subrayado que España ha trasladado tanto a Argelia como al Frente Polisario que quiere seguir "ayudando y cooperando" con el pueblo saharaui. España es el primer donante de ayuda bilateral a la población saharaui, a la que dirigió 14 millones de euros en 2011.
Por eso ha precisado que España desea que la retirada de sus cooperantes sea "temporal" y ha aclarado que mientras se prolongue, el Gobierno buscará "fórmulas para seguir atendiendo al pueblo saharaui".
Aunque el ministro no se ha referido a ello, fuentes diplomáticas han indicado que Marruecos no ha tenido nada ver con la decisión de repatriar a los cooperantes, operación que se ha coordinado en todo momento con Argelia.
Salen así al paso de ciertos comentarios hechos desde asociaciones simpatizantes con el Polisario, que no admiten un deterioro de la seguridad en Tinduf y acusan a Marruecos de estar detrás de una campaña de difusión de rumores en este sentido para debilitar al Polisario.
PELIGROSA TIERRA DE NADIE
García-Margallo ha expresado su preocupación por la "tierra de nadie) en la que se ha convertido el norte de Mali, "ocupado fundamentalmente por movimientos terroristas islámicos extremistas que ya han mostrado la ferocidad con la que pueden actuar en todas las regiones circundantes".
Por eso España busca, ha dicho, acordar con el resto de sus socios de la UE una operación de apoyo a la misión militar de 3.300 hombres que los países de Africa Occidental se disponen a desplegar en la región.
El ministro no ha dado detalles sobre qué tipo de apoyo podría prestar España a esta misión. Ha explicado que tendrá que ser la Comunidad Económica de Estados del Africa Occidental (Cedeao) la que precise primero qué tipo de apoyo necesita, "si político, logístico..." pero ha dejado claro que España "no va a adoptar ninguna actuación de carácter unilateral".
España, ha insistido, decidirá junto al resto de socios europeos de qué forma podrían ayudar al despliegue de la misión de la Cedeao, "no solo para acabar con una plataforma terrorista sino para intentar evitar una hambruna" en toda la región.
Los ministros europeos de Exteriores ya hablaron de esto en su última reunión y lo seguirán haciendo, ha avanzado el ministro, pues son "muchos los países de la UE que siguen con enorme preocupación lo que está ocurriendo en el Sahel".
Y siguen el dossier con preocupación porque, entre otras cosas, una desestabilización del Sahel, "desde el Atlántico hasta Somalia" podría desestabilizar "todo el norte de Africa" y "entorpecer" los esfuerzos hacia una transición democrática en Egipto, Túnez y Libia.
Por lo pronto, el ministro se ha mostrado convencido de que la UE apoyará una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que avale la intervención militar de los países de Africa Occidental en Mali.
José Oropesa, el único español que permanece en los campos de refugiados saharauis en Tinduf, tuvo que firmar un documento por el que exime al Gobierno de toda responsabilidad sobre su persona o bienes, ya que así se lo pidieron para poder quedarse en la zona.
El Gobierno ha llevado a cabo la repatriación de doce cooperantes españoles de los campamentos de refugiados saharauis ante "indicios fundados" de posibles actuaciones contra ellos de grupos terroristas del norte de Mali.
Oropesa, a través de su blog personal, ha precisado que no está en los campamentos de refugiados como cooperante, sino como periodista. De hecho, relata, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) "no tenía ni idea" de que se encontraba en los campamentos y contactó con él un día después del primer intento de evacuación, que fue el jueves por la noche.
Pese a que la Aecid sabe que es periodista, este organismo del Ministerio de Asuntos Exteriores "insiste" en que es cooperante, subraya Oropesa, quien explica que su trabajo allí, junto con la Asociación de Familiares y Presos de Desaparecidos Saharauis (Afapredesa), consiste en la realización de un documental "sobre la desaparición forzada en la población saharaui". Desde el pasado mes de febrero, la labor de Oropesa es voluntaria y no recibe a cambio "más que el hospedaje y la comida" por parte de la citada asociación.
"He cumplido con la parte que me ha solicitado el Gobierno", asegura Oropesa
"No he tenido nunca subvención alguna en los viajes que he realizado a los campamentos de refugiados saharauis por parte de ninguna ONG u organismo, mucho menos de la Aecid", dice el periodista en su blog.
Lo primero que tuvo que hacer para poder quedarse en los campamentos fue "firmar un documento" por el que descarga al Gobierno español de toda responsabilidad sobre su persona y/o bienes mientras se mantenga la recomendación de evacuación. "Pero esto no interesa decirlo. Simplemente lo dejamos en 'voluntad propia'", añade.
Oropesa quiere dejar constancia de su opinión sobre el pago de rescates: "No hay que ceder ante el chantaje de nadie", resalta. "No cambio ni un ápice mi idea. Decidí venir y decidiré volver a España bajo mi única responsabilidad. No se trata ni de una aventura, ni de 'turismo colonizador', simplemente de mi vida", insiste. "Por ello, creo que estoy ante la posibilidad de decidir y de descargar de responsabilidad legal a todo aquél que así lo pida. Más allá de la legalidad de dicho escrito, he cumplido con la parte que se me ha solicitado desde el Gobierno", afirma José Oropesa.
"No hay que ceder ante el chantaje de nadie", critica el periodista Además, asegura que sus acciones no son una "quijotada" y han sido consensuadas en todo momento con las autoridades saharauis y con la asociación Afapredesa. Ello no significa, aclara, que esté "en el camino correcto y el resto en el equivocado", sino que se trata de una posibilidad que se le presentó y que decidió asumir bajo su responsabilidad.
"Si la Aecid entiende que sus trabajadores corren riesgos, es totalmente lícito que se preocupe por ellos y decida evacuarlos. El problema no es otro que el negocio conformado en torno a la cooperación al desarrollo, pero ese es otro debate", advierte.
Oropesa aprovecha para trasmitir "fuerza" al pueblo saharaui que, según él, no comprende lo que está ocurriendo y "se ve desamparado una vez más". "Algún día conoceremos los motivos reales de esta evacuación. No olvidéis que mi estancia aquí es una anécdota respecto a lo que ellos llevan sufriendo décadas", concluye el periodista.














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