Sosa explica que “esta medida se toma en respuesta a las numerosas quejas de ciudadanos de todos los núcleos del municipio sobre la presencia de excrementos de animales en las calles y jardines”, algo que ocurre, en opinión del concejal, “por el comportamiento incívico de algunos vecinos”.
Ante esta situación, y tras haber llevado a cabo una campaña de concienciación sobre este tema, “la nueva ordenanza recogerá un endurecimiento de las sanciones a los dueños de los perros que dejen excrementos en la vía pública o que no dispongan de los elementos necesarios para su recogida”. Las sanciones por este motivo podrían estar entre los 750 y los 3.000 euros.
Además, la nueva normativa también recogería la imposición de sanciones a aquellas personas que depositen residuos fuera de los elementos del mobiliario destinado a tal fin, “ya que este comportamiento ocasiona suciedad en los espacios públicos”.
Finalmente, Antonio Sosa anuncia que la normativa incluirá “un seguimiento a los procesos de reciclado de aceite usado por parte de los establecimientos de hotelería y restauración, de forma que podamos evitar, en la medida de los posible, que este residuo se vierta en las redes de alcantarillado o que ensucie los paseos y las aceras”.










