José Manuel Corrales considera que el barrio de Miramar, en donde se encuentra la guardería o Escuelita de Miramar, es el gran olvidado por las administraciones públicas y entidades de crédito, sufriendo en sus carnes la desidia y la dejación más absoluta. Las instalaciones de la Escuelita se extienden en 3.000 metros cuadrados en el corazón del barrio, que albergan a 127 niños y niñas, están en perfecto estado y constituyen una infraestructura de primera calidad.
Los diferentes sectores implicados en el Centro han reiterado al Grupo Municipal de IU-XTF que si se consuma el cierre del centro se asestaría un golpe tremendo a niños de familias trabajadoras, con pocos recursos y algunas de ellas desestructuradas de la capital tinerfeña para quienes este servicio es fundamental.
Además hay que poner en valor el papel esencial que juega esta guardería para el dinamismo de la zona y específicamente para la calidad de vida de los vecinos del barrio de Miramar, y resaltar que son 17 trabajadores los que realizan sus servicios en el Centro, teniendo la mayoría más de 30 años de antigüedad.
El concejal de IU – Por Tenerife señala que es importante recordar que Santa Cruz es la capital de provincia de toda España con menor número de plazas públicas de guardería, y que si ahora se cierra la guardería más importante de la isla se producirá un golpe de muerte a la educación infantil de 0 a 5 años. El edil de la izquierda plural manifiesta que intentará consensuar con todos los grupos políticos municipales una declaración institucional de apoyo a esta guardería, que es en estos momentos, la más grande de la capital y de la isla.
José Manuel Corrales exige mayor implicación del gobierno municipal, aunque hayan mostrado su preocupación ante el posible cierre del centro, y que mostraran su sorpresa por la actitud de CajaCanarias con respecto a la Escuela Infantil, al tiempo que coincide en criticar que la entidad bancaria les haya pasado este problema al Ayuntamiento porque no debemos olvidar el importante papel que esta guardería juega en la conciliación de la vida familiar y personal.
Hay que resaltar que se trata de familias con bajos recursos económicos que de la noche a la mañana no saben qué van a hacer con los niños el próximo curso, máxime porque las escuelas municipales están llenas y los periodos de preinscripción se han acabado.










