La polilla guatemalteca, una plaga introducida en Tenerife hace 13 años, ha atacado este año con virulencia a los cultivos de papas debido fundamentalmente a la sequía que ha padecido la Isla durante este invierno. Se ha comprobado que los años húmedos dificultan la puesta de huevos y la polilla se reproduce de forma más lenta. Sin embargo, las elevadas temperaturas al final del ciclo del cultivo favorecen su propagación.
Bethencourt pide la implicación de todos los agricultores para controlar la plaga antes de que los daños se expandan sin remedio. "La decisión de no recoger las papas infectadas no sólo afectará al agricultor que la ha tomado sino también a todos aquellos que sí las han recolectado y llevado la cosecha a los lugares habilitados para la recogida del tubérculo contaminado ya que la polilla vuela con facilidad de un campo a otro". Aunque la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias puede obligar a cosechar y retirar la producción, "de lo que se trata es de concienciar a los agricultores de que lo que hagan este año tendrá consecuencias el próximo, tanto para ellos como para sus vecinos", indica el consejero insular.
Precisamente para salvaguardar la cosecha del año que viene el Cabildo aconseja, en primer lugar, cosechar lo antes posible los tubérculos y, posteriormente, llevarlos a los contenedores habilitados tanto en los centros de transferencia del PIRS como en algunas cooperativas a fin de proceder a su destrucción. El tercer paso será colocar trampas para capturar la polilla.
Según la experiencia acumulada, la plaga es más virulenta en el período comprendido entre la recogida de la cosecha y los meses de octubre y noviembre, por lo que colocar las trampas en estos momentos garantizará una disminución efectiva de la plaga para la próxima temporada. Las trampas son artilugios muy sencillos compuestos por una garrafa de agua y una cápsula, que proporcionan gratuitamente las Oficinas de Extensión Agraria del Cabildo.










