Este programa insular está destinado al fomento de la rehabilitación de viviendas que, debido a la escasez de recursos económicos de los propietarios de las mismas, no cumplen con las condiciones mínimas de habitabilidad, en algunos casos por deficiencias de salubridad, en otros por deficiencias en las instalaciones necesarias para el suministro eléctrico o de agua potable, o de saneamiento, siendo también cada vez más frecuente encontrar viviendas con graves problemas de accesibilidad para residentes con problemas de movilidad.
La concejala de Acción Social e Igualdad, María de los Ángeles Rodríguez, explica que esta línea de ayudas "es imprescindible para mejorar las condiciones de vida de aquellas personas que tienen graves dificultades económicas y no pueden afrontar obras de reparación de sus viviendas". La también primera teniente de alcalde detalla que los trabajos consisten en el arreglo de humedades, la impermeabilización de cubiertas o la ejecución de rampas de acceso para facilitar la entrada a personas con dificultades de movilidad, entre otros.
Los técnicos de la Oficina Técnica Municipal, junto con los del área de Acción Social e Igualdad, son los encargados de valorar, en función de los distintos criterios establecidos en las bases reguladoras, como la renta del solicitante o el número de miembros en la unidad familiar, la concesión de las ayudas que, en ningún caso, superan los 6.000 euros.










