En cambio, los locales se mantendrán precintados hasta que la propiedad termine los trabajos correspondientes a la segunda fase, en la que tendrá que fortalecer el resto de pilares del edificio.
La finca consta de 9 viviendas, de las que 8 estaban habitadas en el momento de los hechos. Un total de 20 personas, 15 adultos y 5 menores vivían en el inmueble. Durante los tres primeros días, el Ayuntamiento de Arona habilitó el Pabellón Municipal de El Fraile, con zona de avituallamiento y para las familias que no disponían de vivienda alternativa, hasta que fueron reubicadas en diferentes complejos de hospedaje.
La propiedad se dirigió el viernes 16 de agosto al ayuntamiento, tras registrar temblores y apreciar grietas en la estructura, a lo que se unió la filtración de agua, por tanto, se decidió enviar rápidamente un técnico para reconocer la situación, y una vez constatada, para garantizar la seguridad de los residentes, se procedió al desalojo cautelar del inmueble.
En estos casos, al ser una propiedad privada, el ayuntamiento solo puede entrar a valorar si existe una deficiencia que pueda ocasionar daños o perjuicios a la seguridad de las personas. Y, una vez constatado ese riesgo, proceder al precinto del inmueble, ordenar el desalojo y ponerse en contacto con la comunidad de vecinos para que, con los medios técnicos que estimen, procedan a su subsanación.










