Los resultados de este trabajo de investigación reflejan que la cantidad de dióxido de carbono (CO2) emitida a la atmósfera por el volcán Sierra Negra alcanzó las 1.384 toneladas diarias, de las cuales 394 toneladas diarias se emitieron a través de sus manifestaciones de emanaciones volcánicas visibles (penachos y fumarolas) y 990 toneladas diarias a través de su superficie de una forma no-visible, difusa, dispersa y silenciosa. Por lo tanto, la emisión difusa de dióxido de carbono (CO2) es 2,5 veces mayor que la emisión procedente de las emanaciones visibles (penachos y fumarolas).
El interés de este trabajo publicado recientemente en "Bulletin of Volcanology", la revista científica oficial de la Asociación Internacional de Volcanología y Química del Interior de la Tierra (IAVCEI), se debe a que en la actualidad son muy pocos los trabajos científicos publicados sobre sistemas volcánicos activos que reflejen una evaluación simultanea de la emisión dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera a través de sus manifestaciones de emanaciones de gases volcánicos tanto visibles como no-visibles. Por otro lado habría que resaltar que se trata de un estudio realizado en uno de los sistemas volcánicos oceánicos insulares más interesantes, el volcán Sierra Negra, dónde los problemas de logística para trabajar en este tipo de sistemas volcánicos hace que no existan numerosas contribuciones científicas sobre la geoquímica de sus emanaciones volcánicas.
Los resultados sobre la emisión "visible" de dióxido de carbono (CO2) se obtuvieron combinando medidas realizadas por sensores ópticos remotos tipo miniDOAS para evaluar la emisión de dióxido de azufre (SO2) de estas emanaciones con medidas realizadas por multisensores portátiles para evaluar las relaciones CO2/ SO2. Por el contrario y con la finalidad de estimar la cantidad de dióxido de carbono (CO2) emitida a la atmósfera de forma difusa, dispersa y "no-visible" se realizaron centenares de medidas de flujo difuso de dióxido de carbono (CO2) en el ambiente superficial la zona sumital del volcán Sierra Negra cubriendo un área de 69,4 kilómetros cuadrados.
Los volcanes emiten importantes cantidades de gases a la atmósfera a través de sus manifestaciones visibles como penachos, fumarolas y hervideros, pero númerosos trabajos de investigación realizados durante los últimos 20 años reflejan que importantes tasas de emisión de gases pueden también ocurrir a través del ambiente superficial de los sistemas volcánicos de una forma no visible, difusa, dispersa y silenciosa. Este último tipo de manifestación se conoce también como emanaciones volcánicas difusas que se caracterizan principalmente por ser de dióxido de carbono (CO2).
La monitorización de estas emanaciones difusas en sistemas volcánicos están siendo de una gran utilidad en la vigilancia volcánica por ser el dióxido de carbono (CO2) el segundo componente mayoritario de los gases volcánicos después del vapor de agua y por su baja solubilidad en fundidos silicatados (magma) haciendo que dióxido de carbono (CO2) se escape con suma falicilidad de los sistemas volcánicos en profundidad.
Estas emanaciones son invisibles al ojo humano, pero pueden ser detectables con sensores de infrarrojo portátiles que permiten evaluar la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que esta emitiendo el sistema volcánico a la atmósfera así como dónde se registran sus emisiones anómalas. La detección de cambios significativos en los valores de emisión difusa de dióxido de carbono (CO2) en áreas volcánicamente activas así como cambios en la distribución espacial de las emisiones anómalas de dióxido de carbono (CO2) en el ambiente superficial van a estar siempre ligados a movimientos de magma en el subsuelo y/o cambios de la actividad sismovolcánica; por lo tanto, serán excelentes señales de alerta temprana sobre el fenómeno volcánico.










