Así, todo el dinero recaudado se transferirá a la universidad con carácter finalista para que sea ella, a través de los baremos que se estipulen al efecto, quien dote de crédito a los estudiantes mediante su habitual convocatoria anual para alumnos con especiales dificultades económicas.
La campaña tendrá carácter abierto y se admitirán donativos sin ninguna limitación de plazo. Se acuerda que el convenio suscrito tenga una duración inicial de dos años, con la posibilidad de prórroga por otro más si no existe denuncia alguna por cualquiera de las dos partes.
El rector, Eduardo Doménech, valoró especialmente esta iniciativa, que permitirá que estudiantes con problemas económicos permanezcan en la ULL y puedan finalizar sus estudios. El presidente de Alumni, por su parte, señaló que es una obligación como asociación de antiguos alumnos sufragar estas becas, que no calificó como caridad, sino como una "cuestión de responsabilidad".










