ANPE pide reflexión, cordura y sosiego. Hemos sido muy críticos con la actual reforma educativa, la LOMCE. Una Ley que nació sin consenso, en un escenario de crisis económica y lastrada por los recortes y que no es la reforma profunda y global que necesita la Educación en España. Pero advertimos que para derogar una ley hay que tener preparada una norma que la sustituya. Y tampoco es solución la vuelta automática a la LOE, que recoge todos los postulados del modelo LOGSE, ya superados y que no sirve para dar respuesta a la necesidad de un sistema educativo moderno y de calidad, desde la equidad.
Además, parecen olvidar los proponentes de esta medida que el calendario de la LOMCE va inserto en la propia Ley y no puede derogarse aisladamente, sino que requiere la derogación de un precepto de una ley orgánica y elaborar una nueva Ley resulta materialmente imposible aprobarla en un plazo de seis meses. Hace falta un mínimo de un año e incluso más, si se quiere abrir un debate razonable con los sectores implicados, que busque el consenso y la estabilidad y no se caiga en los mismos errores que han tenido las leyes orgánicas precedentes, que han respondido más a leyes de partido que a leyes de Estado con vocación de estabilidad y perdurabilidad.
La paralización de la LOMCE sin que se aborde una nueva ley solo produce un perjuicio al alumnado y confusión entre el profesorado, ante un próximo curso escolar que está a la vuelta de la esquina y sin tiempo para hacer los ajustes y cambios curriculares imprescindibles para su puesta en marcha. Desde ANPE, siempre hemos defendido la idea de un Pacto de Estado si queremos sacar la Educación de la confrontación ideológica permanente y que sirva para sentar las bases de un sistema educativo moderno y de calidad que pueda dar respuesta a los retos que España tiene como país desarrollado en un mundo globalizado y en un entorno altamente competitivo.










