En el transcurso de la visita salió a relucir la amplia colonia belga que vive en el Sur de la Isla, así como la gran afluencia de turistas, dado que son unos cinco millones de belgas los que visitan Tenerife al año. De igual modo, se pusieron de manifiesto las buenas relaciones que han existido siempre entre ambos destinos, y un ejemplo de ello es que el primer tranvía que existió en el territorio insular fue promovido por una compañía belga.
Jan de Bock, que firmó en el Libro de Honor del Cabildo, manifestó que a pesar del poco tiempo que ha pasado el Tenerife, ya ha podido comprobar la riqueza de su cultura, admirar su paisaje y degustar su gastronomía y sus vinos.










