La caída se debe únicamente al descenso de extranjeros por el regreso a sus países. El número neto de inmigrantes ha disminuido en 216.125 personas, lo que supone un -3,8%. El número neto de españoles ha subido, pero tan poco (10.337 personas que suponen un 0,02% más), que no logra compensar la sangría de población.
Según los datos del INE, de los más de 47 millones de personas que estaban inscritos a 1 de enero de 2013 en los padrones municipales de los ayuntamientos, 41.539.400 tienen nacionalidad española y 5.520.133 son extranjeros, lo que representa el 11,7% del total de inscritos.
La mayor parte de los extranjeros que ha perdido España en 2012 son no comunitarios. En total se han ido 125.486 personas de países de fuera de la Unión Europea, sitúandose su número en 3.167.155 personas. Los pertenecientes a la UE han descendido en 90.639, hasta quedarse en 2.352.978.










