Desde luego, ha tenido buen maestro ya que su padre, Juan Mari Arzak, fue quien puso los cimientos de la actual cocina española y ahora se sitúa en el 8º lugar de la lista de mejores cocineros del mundo.
El cocinero vasco reconoce que su hija "se ha ganado el respeto de todo el mundo porque hace las cosas muy bien, tiene gran imaginación y es muy perfeccionista" y ambos han querido reconocer el trabajo de su equipo "de toda la vida porque sin ellos no seríamos lo que somos y les estamos muy agradecidos", han asegurado










