Según Manuel Domínguez, "la mejor ofrenda en este momento es aunar la generosidad de vecinos y vecinas de cada barrio, de cada rincón de este municipio, que han dedicado tiempos y esfuerzos a recaudar dinero para sus fiestas populares y que una parte simbólica de ello vaya a ayudar a las familias con necesidades especiales en estos tiempos difíciles". Agregó que "lo festivo se vuelve una vez más solidario y generoso, como siempre ha sido el pueblo de Los Realejos".
José David Cabrera agradeció que "en unos meses inciertos y fatídicos para las tradiciones festivas de un municipio tan vinculado a las fiestas como el nuestro, meses en los que ya sabemos que no habrá procesiones y grandes actos y que, en la medida de lo posible, sí se mantendrán las celebraciones religiosas, pero con sus limitaciones de aforos y otras recomendaciones sanitarias, es una suerte que aún así contemos con toda la predisposición por parte de las comisiones para ser partícipes de una recaudación en otro sentido, en el de la ayuda directa a las familias".
La concejala Olga Jorge apuntó que "nunca antes en los últimos años se había llegado a ver el Banco de Alimentos del municipio vacío, a pesar de la impagable labor de las personas voluntarias y de que se mantienen los canales de reposición de alimentos, pero dado el nivel de necesidad existente entre las familias en estos momentos, se han visto desbordados y no se ha podido satisfacer toda la demanda de ayuda en este sentido".
"Si bien por parte del equipo de gobierno se mantendrá como área de gasto intocable la de Bienestar Social, a pesar de las previsibles mermas en los ingresos, toda ayuda será poca para entre todos paliar la situación de emergencia económica que están pasando muchos hogares realejeros", destacó Manuel Domínguez, quien volvió a poner en valor "no sólo la cantidad, sino en casos como éstos, la calidad humana del tejido asociativo del municipio".










