Así, el consejero insular de Bienestar, Sanidad y Dependencia, Aurelio Abreu, se reunió recientemente con el responsable de este proyecto, José Félix Hernández, y con alguno de los patronos con los que cuenta esta iniciativa que comenzó hace dos meses y que se prolongará, en principio, durante doce meses.
La idea de llevar a cabo esta actuación por parte de Cáritas Parroquial surgió cuando se detectaron carencias sociales y psicológicas en familias de la zona. En este sentido, se realizan actividades preventivas y de integración para el mantenimiento del hogar, la organización de la economía doméstica y el uso y disfrute del ocio y el tiempo libre. El objetivo prioritario es capacitar a los componentes de estas unidades familiares para que sean capaces de asumir el papel que les corresponde, con sus compromisos y sus responsabilidades.
Para ello se utilizan recursos humanos (educadores, coordinadores, voluntarios), materiales (pintura, productos de limpieza, muebles, alimentos), infraestructuras (instalaciones de la parroquia, domicilios de las familias, sedes de los recursos del barrio), y económicos (donaciones de particulares y de empresas, actos solidarios)
En palabras de Aurelio Abreu, "este es un proyecto muy importante, que no se basa en dar a cambio de nada, sino que exige la participación activa de los beneficiarios para que sean ellos mismos los que puedan mejorar su propia situación". "Se trata –afirma- de una intervención a pequeña escala para potenciar habilidades en materia de salud, higiene, alimentación, mantenimiento de la vivienda, organización de la economía familiar, formación y capacitación, inserción laboral, etc."










