Al interrumpirse la respiración, el nivel de oxígeno en la sangre puede bajar, lo que favorece el desarrollo de hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares, como cardiopatía isquémica, accidentes cerebrovasculares y arritmias
El SAHS es una enfermedad común, que tiene unos síntomas característicos, como ronquidos habituales, pausas respiratorias observadas durante el sueño del paciente y somnolencia diurna excesiva. Pero a veces los síntomas pueden ser algo diferentes, como sucede en el caso de las mujeres, que pueden presentar depresión o cansancio crónico, lo cual puede hacer que se retrase el diagnóstico correcto
Uno de los últimos estudios, publicado en la revista Annals of Internal Medicine, ha demostrado que el riesgo cardiovascular puede reducirse en las personas que están tratadas correctamente con los dispositivos de presión positiva continua (CPAP), la cual puede hacer que disminuyan los niveles de presión arterial de los pacientes
Para evitar que la apnea del sueño represente un factor de riesgo cardiovascular, la Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda acudir al médico cuando se tenga sospecha de apnea, si es posible acompañado por la persona que habitualmente ve dormir al paciente, así como disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, sedantes y relajantes musculares, especialmente durante las horas previas al sueño
Madrid, 25 de junio de 2012-. La Fundación Española del Corazón (FEC) quiere destacar los resultados de diversos estudios que relacionan el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (conocido comúnmente como “apnea del sueño” o SAHS) con un mayor riesgo cardiovascular. Concretamente, se ha conocido que las mujeres que padecen esté síndrome tienen un riesgo 3,5 veces más elevado de padecer una enfermedad del corazón, mientras que el riesgo entre los hombres es entre cuatro y cinco veces superior.
El SAHS es una enfermedad respiratoria crónica frecuente, que afecta a entre 1.200.000 y 2.150.000 de personas, en nuestro país. Este trastorno respiratorio consiste en la obstrucción al paso del aire a través de la vía aérea superior (situada a nivel de la garganta) durante el sueño, lo que provoca ronquidos, interrupciones de la respiración, sueño intranquilo y sensación de haber descansado mal, con cansancio y somnolencia durante el día. Lo más frecuente es que sea la familia la que detecta en primer lugar los síntomas, sobre todo el ronquido, que suele ser cada vez más intenso y puede tener muchos años de evolución antes de que se haga el diagnóstico.










