El viernes saltaban las alarmas en el Instituto. El Servicio Canario de Salud tomaba muestras a más de un centenar de alumnos para analizar la posibilidad de que alguno de ellos pudiera estar infectado de tuberculosis. Una profesora que había contraído la enfermedad hizo que se pusiera en marcha el protocolo de actuación.
Descartado el primer grupo, la gran preocupación se centraba en los alumnos. Finalmente, tras analizarse el 80% de las pruebas, ninguna de ellas ha dado positivo.










