Su madre Cande, no deja de preguntarse, qué pudo pasar, qué falló, para que un niño lleno de vitalidad perdiera la vida de esa manera.
El caso que hoy les contamos nos trae también a la memoria a Aitana, aquella niña que falleció en la zona, unos días después de haberse caído de un columpio, tras su periplo por los centros de salud y de urgencias. O el de Pilar, que nos dejó tan solo cuando tenía nueve meses por una infección vírica que al parecer nadie supo atajar a tiempo. Ambos también en manos de la justicia en estos momentos.
Todo comenzó cuando diez días antes, el 3 de abril por la tarde, Diego sufrió una caída con su bicicleta "aparentemente normal" y en la que se produjo algunas contusiones. Su madre nos relata, "al día siguiente lo llevamos al centro de urgencias El Mojón (Centro de Atención Especializada de la comarca) porque tenía una inflamación en las piernas. Allí, lo atendió una doctora que solo se centró en esos golpes, descartando fracturas en las mismas y donde le diagnosticaron rotura fibrilar. Pero, explica, "la médico restó importancia a los hematomas que tenía en el costado y la cadera, es más, ni siquiera lo palpó" se queja, Cande.
De ahí, con un tratamiento de Trombocid, Clecxane y reposo, lo remitieron a su médico de cabecera, a quien visitaron el lunes 5 de abril, en el Centro de Salud de Armeñime. También aquí, recibió el mismo diagnóstico, basado en el informe de El Mojón. Reposo y crema para la inflamación de las piernas. Tampoco en este centro prestaron atención a los golpes del costado y la cadera. Dos días después, volvió a la consulta, el médico esta vez, le quitó los vendajes compresivos de las piernas, al ver que había bajado la inflamación y lo envía de nuevo a casa. Incluso, prosigue, una noche tuvo una reacción en el abdomen debido a los pinchazos de Clecxane para la circulación y volvieron a llevarle a Urgencias, esta vez al Centro de Salud de Adeje. Seis días después falleció por una hemorragia interna...
"Como padres nos sentimos impotentes" claman Cande y Diego, rotos de dolor, pues se reprochan no haber insistido más, para que los médicos valoraran mejor aquellos hematomas. Nos comentan, que confiaban en ellos y en que su hijo estaba recibiendo toda la atención necesaria.
Ahora quieren dar a conocer el caso de Diego, para que ayude a evitar otras muertes innecesarias. Consideran que "las imprudencias y las negligencias se cobran vidas humanas" y están convencidos de que los protocolos a seguir en Urgencias para las caídas no son suficientes. Nos comentan que según han podido saber "no se realizan radiografías, ni ecografías, si a simple vista no se aprecian fracturas". Denuncian también, que "el servicio de Urgencias en el Sur de Tenerife, está sobresaturado y posiblemente la atención prestada muchas veces no sea la adecuada"
Tanto Cande como su marido han puesto el caso de su hijo Diego en manos de la justicia. No quieren que este suceso que ha marcado sus vidas para siempre, caiga en saco roto. Su abogado nos confirma que la próxima semana presentarán en los Juzgados una denuncia, que se sumará a las que por circunstancias parecidas se repiten tristemente en la comarca sur de Tenerife.
Este es un caso más que se une a los muchos que se han ido acumulando en la zona, donde lamentablemente aún no se cuenta con ese hospital público que la población lleva pidiendo a gritos desde hace ya más de 16 años y que tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo de Tenerife han sido incapaces de terminar a pesar de haberlo prometido en infinidad de ocasiones. Por si esto fuera poco, los ciudadanos de la comarca reciben la atención de urgencias en el Centro de El Mojón, en unos barracones prefabricados que se instalaron de forma provisional, pero que sin embargo llevan ya casi ocho años instalados, y donde los profesionales de la sanidad trabajan en un entorno inadecuado, rodeados de humedades y goteras.










