En su intervención, los agentes estuvieron auxiliados por un inspector de la Dirección General de Farmacia del Servicio Canario de Salud y dos peritos veterinarios, quienes levantaron las correspondientes actas tras detectar múltiples irregularidades, entre ellas, el precario estado y carencia de condiciones higiénico-sanitarias en las instalaciones.
Asimismo, se inmovilizaron gran cantidad de medicamentos de distintos tipos, como antibióticos, anestésicos, sueros y otros muchos necesarios para el desarrollo de las actividades propias de una clínica veterinaria, hallándose un esterilizador eléctrico, una nevera, gran cantidad de transportines de distintos tamaños, jaulas-trampa para la captura de animales, camillas de operación y material quirúrgico de diversa índole.










