Bosco Fernández Tapias desapareció en Lanzarote septiembre de 2010. Tras la denuncia de su desaparición se inició su búsqueda, que finalmente se centró en esa zona de buceo, tras comprobarse que había adquirido material de submarinismo y de encontrar su coche aparcado junto a la playa. Después de varios días de búsqueda, ésta se suspendió ante la posibilidad de que el cuerpo se encontrara a varios centenares de metros de profundidad.
La pasad semana, un buceador aficionado vio un cuerpo a unos 85 metros de profundidad y alertó del hallazgo. Hasta Lanzarote se trasladó un equipo de buceadores del GEAS especializado desde Las Palmas y la Península que sacó el cuerpo, en avanzado estado de descomposición, a la superficie. Las muestras de ADN se enviaron a Las Palmas donde se han cotejado con el de un familiar.










