Ante la tesitura decidieron rápidamente llamar a la vivienda colindante –del mismo tipo referido-, consintiendo su propietaria que los agentes pudieran transitar por la misma, además de describirles varios datos importantes de cómo acceder a la primera vivienda.
Acceso a la casa afectada
La vecina en cuestión incluso facilitó a los agentes una escalera metálica para que éstos pudiesen acceder – a unos 7 metros de altura- a la azotea de la casa afectada, pero teniendo que subir uno sólo de los agentes ya que el otro tenía que sujetar la base de la escalera.
El agente que accedió a la azotea hubo de sortear varios muros con cristales para acceder a la puerta de la referida de la vivienda afectada, donde comprobó como ésta estaba cerrada con llave, sin embargo pudo abrir una de la ventanas de la azotea, donde comprobó el fuerte olor a gas butano que emanaba del interior, sin embargo a través de esa ventana no podía acceder por la considerable altura hasta el suelo.
Inmediatamente avisó al otro agente de servicio para que intentara forzar la puerta principal de acceso a la vivienda, ante los indicios cada vez más evidentes de un posible caso de suicidio y por el peligro de los gases acumulados.
Paralelamente el primer agente buscó la manera de forzar la puerta de la azotea, lográndolo tras hacerse con un martillo que se halló en las inmediaciones; rápidamente pudo comprobar el gran desorden que existía en el interior de la vivienda, dándose cuenta de la gravedad de la situación, aun si cabe cuando se percató de la dificultad para respirar, aun así se tapó las vías respiratorias con su camisa y entró en la vivienda para abrir la puerta principal de la misma.
Acto seguido los dos agentes accedieron al interior de la casa, con las vías respiratorias tapadas en la medida de lo posible, donde encontraron en la zona de la cocina, y al lado de una bombona de gas butano abierta, a una persona en estado inconciente, sacándola rápidamente de la casa.
Inmediatamente dieron aviso a los correspondientes recursos sanitarios, logrando que la persona rescatada retomara la conciencia tras ponerla en posición de seguridad.
Tras ser trasladada la persona rescatada al Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, ambos agentes tuvieron que ser atendidos en el Centro de Salud de Arucas.










