Aunque los de Jose Juan Almeida se dedicaron a "no perder", el Rayo consiguió una victoria que sirve de bálsamo contra los malos resultados cosechados durante la segunda vuelta.
Los del Marino, que acumulaban tres victorias consecutivas antes de su visita a la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano, plantearon un encuentro a la defensiva y a esperar un posible error de los vallecanos para lograr un gol que les permitiera prolongar su racha.
Para contrarrestar el ultradefensivo sistema de los visitantes, los franjirrojos acumularon jugadores de banda para buscar las aperturas y la velocidad de sus interiores y así, desequilibrar el choque.
El balón durante toda la primera mitad perteneció al filial vallecano, que no se desesperó ante la falta de ocasiones.Fruto de una buena combinación llegó la jugada que sirvió para 'abrir la lata'.
Perea controlaba con dificultades un balón dentro del área y con la posesión perdida era golpeado por el cancerbero del Marino. El colegiado señaló pena máxima. El propio Perea se encargó del lanzamiento y, aunque Alberto adivinaba su primera intención, no pudo hacer nada para detener el segundo intento.
En el segundo tiempo el C.D. Marino dio un paso al frente y buscó lo que no había hecho durante los primeros cuarenta y cinco minutos: inquietar a Isma.
Los tinerfeños tuvieron mayor presencia, obligaron a retrasar posiciones a los de Jimeno y buscaron el empate. Pero un tanto de Jorge Sáez, finiquitó un partido de tensión y emociones.
Redacción TelevisiónCanaria










