Y eso que los catalanes firmaron un 2-9 de entrada, cimentado en su intensidad defensiva y en la versatilidad de Stratos Perperoglou, autor de los siete primeros puntos de su equipo. Aún así, el Iberostar Tenerife cogió el guante, asumió el desafío y apretó atrás para equilibrar la balanza.
A falta de acierto desde la larga distancia (0/8 en triples al descanso), el CB Canarias cerró bien el rebote, sobre todo en defensa (sólo dos rechaces ofensivos del rival en el primer acto), aprovechó la verticalidad de Davin White en las penetraciones y los balones interiores a Jones o Abromaitis para tutear a todo un FC Barcelona (34-33, 19').
Lo único que evitó irse al descanso por encima en el marcador fue el talento de Abrines que, igual que hiciera al cierre del primer cuarto, anotó un triplazo sobre la bocina desde más de siete metros (36-38, 20').
El caso es que todo lo que había remado a favor el Iberostar Tenerife en los dos primeros cuartos se vino abajo tras el paso por vestuarios. Con los aurinegros espesos en ataque, el Barça comenzó a sumar de tres en tres y rompió el partido de manera definitiva. (47-64, 30').
El equipo azulgrana se empleó con dureza atrás, aprovechó el físico de sus interiores para voltear la batalla del rebote, exprimió la fortaleza de los Samardo, Lawal y compañía, y encima visitó con mucha más frecuencia el tiro libre: 12 tiros desde el 4,60 tras el descanso por solo cuatro antes de la pausa.
Con el público envenenado por el criterio arbitral (solo cuatro tiros libres aurinegros por 15 al descanso) y el partido muy cuesta arriba (54-78, 35'), el grupo de Txus Vidorreta puso ilusión y empeño por buscar un parcial a favor que le metiera en partido, pero no hubo manera, y la victoria acabó marchándose al casillero del FC Barcelona (64-83).










