¿Pero es realmente el turismo el causante de todos los males? Basta con echar un vistazo a las cifras para comprobar que dicha actividad no es ni de lejos la desencadenante de la situación que se vive en las islas, al borde del colapso por un cúmulo de factores (Canarias: las cuatro emergencias que preocupan e indignan a los residentes).
En primer lugar, hay que tener en cuenta el aumento de los habitantes, con un crecimiento aproximado de 600.000 de 1998 a 2023. Esto significa que está soportando cerca de un 35% más de población (de 1,6 millones a 2,2).
Se trata, a todas luces, de un aumento bastante brusco que no ha ido acompañado de una mejora y ampliación de las infraestructuras. Existen carencias en materia de carreteras, con cada vez más atascos; en hospitales; en educación; y, sobre todo, con el tema de viviendas.
Y a todo ello se ha sumado en la última década la exposición de la vivienda vacacional. En declaraciones a Preferente, el presidente de Ashotel, Jorge Marcihal, desvela que la eclosión de este negocio, con más de 200.000 plazas de relativa nueva creación, "ha significado que mucha gente haya perdido sus alquileres que tenían a unos precios razonables, y que ahora están por las nubes" (Canarias: el desmadre del alquiler vacacional, en cifras).
"Muchos residentes ya no pueden vivir en el sur de Tenerife porque no tienen dinero para pagar los entre 1.200 y 1.500 euros que les piden por un apartamento, porque ya todos se están dedicando a la vivienda vacacional", detalla.
Si a todo ello se suma la inflación desbocada y el hecho de que el Gobierno siga aumentando la presión fiscal, así como la casi nula construcción de viviendas en régimen de protección oficial desde hace 20 años, se crea un cóctel explosivo que ha desembocado en el malestar actual de la población.
Para Marichal, lo que está sucediendo en el archipiélago "es un fenómeno de activo social enfocado a través del turismo, porque la gente lo primero que ve y lo que pone delante en la diana es el chivo expiatorio del turista, pero en realidad nada tiene que ver con la turismofobia". "Los turistas son, en proporción en Canarias, 4,5 millones más que hace más de dos décadas, lo que supone un aumento seis veces menor que el del número de habitantes", sostiene.
"El tema está totalmente desenfocado. El cabreo existe, pero no tenemos que poner un acento sobre el turismo porque no es el culpable. La culpa es la falta de infraestructura, la falta de planeamiento y, sobre todo, desde mi punto de vista, el hecho de que se ha unido a un incremento de población muy grande el fenómeno de la vivienda vacacional, que ha irrumpido sin ningún tipo de control", argumenta.
Por otra parte, el presidente de Ashotel hace referencia a la compra de viviendas por parte de ciudadanos extranjeros. "Un 30% de las adquisiciones que se realizaron en 2023 en Tenerife y Canarias corresponden a no residentes", revela.
Como conclusión, Marichal, que asegura entender que haya movimientos que exijan un aumento de la calidad de vida en las islas, considera que lo que hay que hacer es "pedir a las administraciones públicas que tomen cartas en el asunto". "Parece que el decreto nuevo de vivienda vacacional va en ese sentido, que lo han entendido, y también que las políticas del Gobierno también van a seguir esta línea", sentencia (Canarias: 35 inspectores para controlar 54.000 viviendas vacacionales).










