Al llegar la patrulla al lugar de los hechos, los agentes se acercaron a una mujer que más tarde se identificaría como la persona que había realizado la llamada de alerta. Al observarla, notaron que llevaba en su ropa y sobre su cuerpo abundantes restos de sangre. Sin embargo, la señora les aseguró que no presentaba lesiones de importancia, salvo un pequeño corte que se había hecho mientras intentaba arrebatarle un cuchillo a su pareja, con la única intención de evitar que él continuara haciéndose daño.
En todo momento, la mujer recalcó que no había sido agredida ni había temido por su integridad. Explicó, además, que su pareja atravesaba en ese instante una crisis derivada de problemas de salud mental y que, en realidad, sufría un brote psicótico. Gracias a la información proporcionada y al tono colaborativo de la señora, los agentes pudieron comprender mejor la situación y actuar en consecuencia.
Después de lo sucedido, la persona presente indicó amablemente a la patrulla la dirección por donde su pareja había escapado. No estaba segura si aún llevaba consigo el cuchillo. Los agentes iniciaron la búsqueda y, al localizar al individuo, se encontraron con una situación complicada: él no respondía a las indicaciones y parecía desorientado, visiblemente alterado y muy violento.
En un momento dado, el hombre se abalanzó sobre uno de los agentes, intentando arrebatarle el arma. Se produjo un forcejeo, durante el cual los agentes actuaron con gran cautela, procurando equilibrar su propia seguridad con la necesidad de evitar hacer más daño al individuo, que claramente no estaba en pleno uso de sus facultades. Además, mostraba signos de haber sufrido heridas graves, pues sangraba profusamente y balbuceaba palabras en inglés, sin que los agentes pudieran confirmar todavía si portaba el cuchillo.
Finalmente, tras un tenso momento, lograron calmar a la persona afectada justo a tiempo para que los servicios de emergencia pudieran atenderle. Tanto ella como su pareja fueron trasladados rápidamente al hospital Molina Orosa de Arrecife, acompañados en todo momento por la patrulla, que permaneció junto a ellos hasta que ambos quedaron ingresados y fuera de peligro.










