¿Cómo afecta este envejecimiento a la fuerza laboral? Al igual que en el plano demográfico, las personas con potencial de trabajar también incrementan su media de edad, posicionándose las personas sénior (mayores de 55 años) como una fuerza laboral con un peso creciente, y que será dominante en los próximos años. Los baby-boomers, la generación más numerosa de la historia, ya supera la franja de los 55 años y engrosa la proporción de personas sénior en nuestro país, una realidad que se consolidará en imparable tendencia. Como ya se ha referido, la caída en picado de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida ocasionan un envejecimiento de la población en cifras récord, que se traslada a una fuerza laboral que tiene una media de edad cada vez mayor.
A pesar de ello, este sector de la población afronta grandes prejuicios y estereotipos en el mercado laboral que pueden conducirles a la inactividad, al desempleo de larga duración o a jubilaciones forzosas y anticipadas. Todo un contrasentido, teniendo en cuenta que la edad de jubilación tiende al alza, siendo la contribución sénior clave para la competitividad del país.
Como se observa en el gráfico, hoy se contabilizan 227.500 personas activas mayores de 55 años en Canarias, es decir, que tienen trabajo o lo buscan. Suponen el 19% del total de la fuerza laboral de la región (hace 10 años representaban el 9%).
El número de personas mayores de 55 años activas ha experimentado un crecimiento del 72% en la última década (en 2013 se contabilizaban 132.100) en Canarias y se ha incrementado un 189% en los últimos veinte años (en 2003 había 78.500 personas mayores de 55 años en activo en la región).
Por comunidades autónomas, Canarias (19,3%) se encuentra entre las regiones con menor proporción de personas sénior (mayores de 55 años) entre el total de la población activa, pero aún así está muy próxima al porcentaje nacional, del 20%. Solo Andalucía (19,1%), Baleares (18,8%) y Murcia (18,9%) tienen porcentajes inferiores. En el lado contrario se sitúan Castilla y León (24,9%), Asturias (23,7%) y Euskadi (23,1%), que son las regiones con una mayor proporción de personas sénior (mayores de 55 años) entre el total de la población activa. En cualquier caso, en todas las comunidades autónomas la proporción de fuerza laboral sénior va en aumento ya roza el 20%.
Por provincias, se observa que Canarias (19,8%) se sitúa por debajo de la media nacional (20,4%) en proporción de población activa sénior, aunque el porcentaje está muy próximo al dato estatal, representado en el gráfico por la línea horizontal.
¿Qué lectura puede extraerse de esta realidad demográfica y laboral? Una conclusión parece clara, y es que vivimos en un invierno demográfico, lo que significa que el número de nacimientos es insuficiente para reemplazar a las personas que fallecen. Esto conduce a una disminución de la población y, por tanto, a una menor fuerza laboral disponible, además de otros efectos como una mayor presión sobre el sistema de la seguridad social.
A este respecto, cabe señalar que, al igual que crece la población activa sénior, también lo hace la inactiva, es decir, las personas que no buscan trabajo. Una situación concordante con el envejecimiento de la población, que da cuenta el desaprovechamiento de la fuerza laboral más veterana. El número de inactivos tiende a incrementarse cada año, particularmente desde el punto de inflexión de la pandemia, cuando no pocos trabajadores sénior se han visto abocados a la jubilación. Este hecho choca con la necesidad de prolongar la vida activa, en un contexto de envejecimiento sin precedentes.
"Ante esta realidad, urge potenciar el talento sénior como motor de competitividad, de modo que se desechen definitivamente los prejuicios negativos que relegan a los mayores de 55 años del mercado laboral. Su contribución y aporte es clave para la competitividad de las empresas y para la sostenibilidad del país, siendo fundamental ofrecer palancas de formación y reciclaje profesional, para que un trabajador que pierda el empleo con 55 años no piense que su única opción es enganchar con la jubilación, sino que atesora un gran talento que aún puede ofrecer al mercado laboral"- destaca Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.










