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"¿Te animas a ser tú, por siempre?"
En la presente ocasión intentaremos abordar un asunto filosófico atemporal, pero que nos interpela justamente en lo más propio de nuestro ser, nuestra finitud. Bien sabemos que somos el único ser que se pregunta por su ser y que nuestra existencia está marcada por una infinidad de posibilidades de existencia, más sólo una única posibilidad es, a su vez, la que puede aniquilar todas las demás, a saber, la muerte. Ante este acontecimiento, el más fáctico y concreto, pensamos el transcurrir de la vida, nuestra vida. Pero hoy sólo nos centraremos en la percepción que tenemos de nuestro propio acontecer vital.
"Empatía envuelta en celofán de 8 bits"
Según la Real Academia Española, el término "empatía" (del griego "empátheia": "em", "en", "dentro"; "pathos", "afección", "sentimiento", incluso "dolor") puede significar la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos, o bien, en términos generales, es un sentimiento de identificación con algo o alguien. A diferencia de la "simpatía", que expresa mayormente una participación estrictamente subjetiva dirigida al afecto o afinidad espontánea que puede experimentarse inmediatamente por tal o cual cosa o persona, en la empatía juega un rol decisivo la razón que busca una objetividad mediante la comprensión crítica de una situación concreta. En otras palabras, ser empático no es espontáneo, sino que se consigue mediante el pensar reflexivo y el hábito del uso de la razón.
"Humildad y sensatez: contra la bravuconería de los soberbios"
En la presente ocasión nos gustaría reflexionar en torno al concepto de humildad y su injerencia no sólo en el campo del conocimiento, sino también en la relación que se establece entre las formas del conocer y del vivir en comunidad. El vocablo proviene del latín humilitas (hummus, "tierra"; itas "cualidad de ser") y entre sus posibles interpretaciones podríamos señalar que se trata de una de las características más esenciales del ser humano con los pies bien puestos sobre la tierra.
"El cliché del abandono del pensar"
Hoy reflexionaremos en torno a dos categorías fundamentales para pensar nuestro modo de existencia, a saber, el perdón y la comprensión, nociones cruciales presentadas por Hannah Arendt en sus "Ensayos de comprensión" (1930-1954). En su Capítulo Nº31 titulado "Comprensión y política (dificultades de la comprensión)" comienza con la arrolladora afirmación que desmonta un mito político que sostiene que "no se puede combatir el totalitarismo sin comprenderlo". Ciertamente, si bien es reconfortante pensar en ello, Arendt nos aclara que es totalmente falso. De ser cierta dicha pronunciación, estaríamos condenados, puesto que una cosa es comprender, y otra muy distinta contar con la información correcta. Mientras que la comprensión no tiene fin, porque es un modo de estar en el mundo a través del cual nos reconciliamos con la realidad mediante un sinnúmero de cambios y variaciones, el conocimiento fáctico solo nos muestra una cara explícita de un hecho concreto.