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Es la noticia de estas elecciones: casi de la nada 12 diputados para un partido xenófobo de ultraderecha en Andalucía. Y helo aquí el primer y más grave error de análisis, intencionado tal vez, al colocar a este partido en la derecha, ultra, pero derecha al fin y al cabo. Alguien dirá: "Es que hay que colocarlos en algún sitio y el paradigma es derecha e izquierda". Pues el paradigma ya no nos sirve. No sirve cuando lo ponen bien claro entre sus objetivos como partido: "anteponer las necesidades de España y de los españoles a los intereses de oligarquías, caciques, lobbies u organizaciones supranacionales". No sé qué opinan ustedes pero para mí este punto choca muy a las claras contra el primer y casi único dogma de las derechas de toda la vida, esto es, servir a los caciques, a los oligarcas, a los lobbies y las organizaciones supranacionales que manejan el dinero del mundo, por encima de los intereses del pueblo, en favor de sus propios intereses personales. Cierto que en otros puntos de su ideario tienen muchas similitudes con otros postulados de la derecha tradicional, pero en ese primer punto lo dejan claro y no hay ya forma de meterlos en la derecha por mucho que queramos, porque rompen con su único y verdadero mandamiento, que no es otro que adorar al Dios Mammón, el Dios del dinero. Ellos ponen a España y a los españoles primero, a la gente, a la de aquí, primero.