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Desde nuestro convencimiento de que somos seres para el contacto, la vinculación y la vida social, de que somos profundamente interdependientes, que nos necesitamos para poder sobrevivir, y que los cuidados deben ser compartidos, consideramos que se deben establecer las condiciones educativas y sociales para que cada persona pueda construir su biografía sexual y afectiva de una forma positiva, diversa, sin elementos discriminatorios de género y libre de riesgos, para que asuma que cuando mantiene una relación que involucra a otra persona, ésta debe estar guiada por la ética relacional del placer y el bienestar compartido, sin coerciones ni engaños.
El pasado 21 de junio el Tribunal Supremo revisó el "caso de la manada", en el que según el TSJ de Navarra los cinco agresores habían cometido un delito de abuso sexual a una joven de 18 años, el 7 de julio de 2016 en Pamplona; y dictó una sentencia histórica y esperada, 15 años de condena para los violadores, puesto que no había sido abuso, sino violación, como el movimiento feminista gritó insistentemente en estos tres años.