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Solidaridad o barbarie
Frente a la barbarie que se asoma por el horizonte de nuestro desangelado país, República dicen unos, más austeridad piden otros y también justo lo contrario, control y coto a los bancos, y a la corrupción, y un nuevo poder constituyente, y hasta salir del euro, y yo digo que todo pasa por la solidaridad. Porque... ¿qué es lo que realmente nos mata?: ¿la prima de riesgo?, ¿la corrupción?, ¿los recortes?, ¿la pérdida de derechos?, ¿el trabajo esclavo?, ¿Rajoy, Rubalcaba, Paulino, Merkel? Yo creo que no, yo creo que más allá de todas estas cosas lo que en verdad nos condena como sociedad es la incapacidad de salir de nosotros mismos, y el hecho de saber que en el fondo estamos solos en el mundo, tal cómo fuimos aquí arrojados.
Naufragio en Lanzarote, o el desprecio al ser humano
Me van a disculpar por meterme también a hablar de este asunto, y es que da la casualidad de que antes de dedicar buena parte de mi tiempo a ayudar a las personas más desfavorecidas de nuestra sociedad estuve unos cuantos años muy centrado en la defensa de las personas migrantes a este y al otro lado de la frontera, un asunto que me dio para escribir algunos libros y denunciar pública e institucionalmente, entre otras barbaridades a esas cárceles del olvido que son los Centros de Internamiento de Extranjeros en España (CIE), o a esos partidos xenófobos que organizaban en Tenerife manifestaciones contra la inmigración, o las redadas masivas e indiscriminadas de inmigrantes por orden del Ministerio, o al mismísimo Zapatero ante Naciones Unidas por el despliegue del Frontex cual cementerio de personas, y a participar en campañas a favor de la hospitalidad que ahora quieren castigar, o en un proyecto de cooperación con Senegal que llevó gafas y alegría a muchos niños de allí y de acá, y no sigo porque la lista es mucho más larga. Pero es que antes de todo eso pasé más de una década trabajando en la Guardia Civil en Canarias, cuatro de esos años en el Servicio Marítimo repartidos entre Fuerteventura (3) y Tenerife (1). Con este bagaje, bueno o malo, mucho o poco, creo que algo podré decir del asunto cuando además leo y escucho lo que se está diciendo, o muy de una parte o muy de la otra, cuando en la vida la mayoría de cuestiones no son blancas o negras sin más.
Otra forma de ser canario, con permiso
Muchos los artículos, muchas las reflexiones en todos estos años, creo que ya toca una en la que hable del sentir isleño, la identidad y el nacionalismo canario tal como yo lo siento y entiendo. Me he decidido a escribir sobre este tema después de escuchar ayer en una radio local, otra vez, esa parte de la historia de Canarias que habla de la conquista de las Islas a manos de los castellanos españoles y algún que otro normando francés.
El enemigo y los dos planos del discurso
Obligado me veo a continuar con el análisis de lo que está dando de sí mi último artículo, "Políticos y colectivo sociales: mala mezcla y ninguna revolución", en el que básicamente planteaba lo malo que es hoy, en el estado actual de la situación, mezclar a los colectivos sociales con los partidos políticos.
Políticos y colectivos sociales: mala mezcla y ninguna revolución
El título es claro, este artículo versará sobre lo perjudicial que resulta hoy para la lucha por la justicia social que los partidos políticos controlen, influyan o simpaticen con las asociaciones, las plataformas y los colectivos sociales que pretenden abanderar esa lucha, o peor aún, cuando esos colectivos en realidad están llenos de militantes o aspirantes a políticos por determinados partidos y usan del colectivo para llegar a otro puesto o cargo. En este punto alguien me dirá que es legítimo luchar en un colectivo social y tener inquietudes políticas o preferencias por un partido.
Entre el folklore y el ciudadano político, ¿qué eliges tú?
Los que me leen saben bien que no es la primera vez que hablo públicamente de esto del folklore en términos sociales, pero dada la persistencia en el error me veo obligado a profundizar un poco más, empezando por su definición. "Folklore: conjunto de tradiciones, costumbres, canciones, etc., de un pueblo, país o región".
Solidaridad mal entendida: humillación y más miseria resulta
Acaban las Navidades y acaban con ellas las maratones solidarias de comida, juguetes y demás muestras de caridad cristiana disfrazadas de solidaridad. Acaban, y lo hacen con muy mal sabor de boca, al menos para mí, después de ver cómo se iba al traste el proyecto social en el que he puesto tanto en estos dos últimos años, haciendo malo el dicho de "haz el bien y no mires a quien" tras comprobar lo difícil que es ayudar a la gente. Difícil para el que recibe y difícil también para el que da, desde el instante en el que se pierde en la relación la igualdad a favor de uno u otro cuando ambos son en apariencia iguales.
El rostro del inmigrante muerto, en el origen
Vuelve otra vez lo que parecía olvidado, las pateras cargadas de africanos tocando nuestras costas y perdiendo la vida en ellas. Hace un par de días en Lanzarote, una patrullera, noche oscura, mala mar, y la tragedia.
DENUNCIAMOS: Colas tercermundistas en Santa Cruz de Tenerife por unas bolsitas de comida
Tras haber denunciado las numerosas irregularidades que se producen en el reparto de comida a familias precarias en Santa Cruz de Tenerife, después de ver cómo se apresuraban nuestros políticos a darle el Premio Canarias a los Bancos de Alimentos de Tenerife y de Gran Canaria, volvemos aquí con una grabación de hace una semana, realizada a las puertas de la Iglesia Evangélica del Barrio de Los Gladiolos en Santa Cruz de Tenerife, con un centenar de personas esperando en plena calle durante horas por unas bolsitas de comida, y llegan las 20.00 horas y mandan a las familias a sus casas sin comida porque se acabó el tiempo.
Urbanismo de Santa Cruz and friends
"Urbanismo multa a la sala El Generador con 15.000 euros tras recibir quejas por ruidos". Este es uno de los titulares que podemos leer hoy en un periódico de Tenerife. Urbanismo, de Santa Cruz de Tenerife, contra el espacio cultural El Generador. Algo que no dejaría de ser una noticia más de entre las muchas que leemos en prensa cada día, de no ser por las muchas dudas que ofrece el asunto. Para empezar leemos en la noticia que la sala ha sido multada por ruidos en horas en las que El Generador estaba cerrado. Leemos también que se ha negado al propietario la posibilidad de reunirse con técnicos del Ayuntamiento al tiempo que no se le informaba del tipo de licencia necesaria. Y a todo esto, hablamos de un espacio cultural que no tiene ánimo de lucro y que únicamente se financia con las cuotas de sus socios y lo que generan las actividades culturales que se desarrollan ahí.