El presidente del CCN tinerfeño afirmó que la presencia de sustancias nocivas en el agua, con los efectos dañinos que éstas tienen para la salud de las personas, especialmente para las más vulnerables, debe conllevar un estricto control por parte del organismo autónomo dependiente del Cabildo de Tenerife y la imposición de duras sanciones en su caso.
No es de recibo, terminó diciendo Codina, que tengamos una entidad que ostenta la administración hidráulica de la isla, que mire hacia otro lado cuando hay cientos de miles de ciudadanos tinerfeños que pagan un agua a precio de oro, que no solo no pueden beber, sino que no pueden ni tan siquiera utilizar para cosas tan simples como preparar alimentos o incluso asearse. Por ello, pidió que sea directamente el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, el que tome las riendas de dicha entidad y llame a capítulo al Consejero con Delegación especial en aguas, por su inacción.










