La búsqueda que realizó el buque Malaspina de la Armada este fin de semana no dio sus frutos, y ahora es este remolcador de la empresa contratada por el Ministerio de Defensa el que intentará localizar el punto exacto en el que se encontraría el Súper Puma, a unos 2.500 metros de profundidad.
Una vez se produzca este hallazgo entran en acción los robots submarinos, con sistemas autónomos que bajarían hasta el lugar en el que se encuentra la nave y ayudarían a determinar sobre qué tipo de superficie reposa.
En base a esta información los técnicos embarcados en el remolcador, evaluarían entonces si se puede realizar el reflote del helicóptero y cómo se llevaría a cabo esta tarea.
Los expertos han asegurado que ésta última fase podría durar, como mínimo, cinco días.










