El presidente de CALRE, que ha sido el primero de los representantes de las instituciones canarias en intervenir en la cumbre, insistió en que el proyecto europeo pasa, de manera inevitable, por las regiones. "Lo mismo sucede con la política europea de lucha contra el cambio climático: o se hace con las regiones y administraciones locales o será aún más complicado".
Gustavo Matos remarcó esta apuesta por contar con las regiones con capacidad de legislar y destacó que Canarias ha sido pionera en declarar la alerta climática, iniciando un proyecto regulador de cuestiones sobre esta lucha para hacerla realmente eficaz. En su intervención en la COP25 habló, asimismo, de la fragilidad medioambiental de Canarias y su dependencia del turismo, razón de más, dijo, para que el archipiélago lidere esa lucha.
Matos recalcó que esta cumbre "es especial, porque todas las personas que estamos aquí coincidimos en que es la última oportunidad para adoptar decisiones con resultados directos y eficaces". Pese al "tiempo que corre en contra", dijo, "confiemos en que este encuentro sirva para ejercer presión sobre aquellos Gobiernos de países negacionistas o que se han desmarcado de los grandes acuerdos internacionales sobre el cambio climático".










