El perro o perro doméstico (Canis lupus familiaris)es un mamífero carnívoro de la familia de los cánidos, que constituye una subespecie del lobo (Canis lupus). Un estudio publicado por la revista de divulgación científica Nature revela que, gracias al proceso de domesticación, el organismo del perro se ha adaptado a cierta clase de alimentos, en este caso el almidón.Su tamaño o talla, su forma y pelaje es muy diverso según la raza. Posee un oído y olfato muy desarrollados, siendo este último su principal órgano sensorial. En las razas pequeñas puede alcanzar una longevidad de cerca de 20 años, con atención esmerada por parte del propietario, de otra forma su vida en promedio es alrededor de los 15 años.
Se cree que el lobo gris, del que es considerado una subespecie, es el antepasado más inmediato. Las pruebas arqueológicas demuestran que el perro ha estado en convivencia cercana con los humanos desde hace al menos 9000 años, pero posiblemente desde hace 14 000 años. Las pruebas fósiles demuestran que los antepasados de los perros modernos ya estaban asociados con los humanos hace 100 000 años. Las investigaciones más recientes indican que el perro fue domesticado por primera vez en el este de Asia, posiblemente en China; sin embargo, es incierto si todos los perros domésticos provienen de un mismo grupo o si el proceso de domesticación se repitió varias veces. Hay aproximadamente 800 razas —más que de cualquier otro animal— que varían significativamente en tamaño, fisonomía y temperamento, presentando una gran variedad de colores y de tipos de pelo según la raza de perro. Tienen una gran relación con los humanos, para quien son animales de compañía, animales de guardia, perros de trabajo, perros de caza, perros de aguas, galgos de carrera, perros guía, perros pastores o perros boyeros por ejemplo. Con un número estimado de 400 millones de perros en los hogares de todo el mundo, es uno de los animales de compañía más populares, probablemente sólo superado por el gato. La historia del gato se define sobre todo por la percepción que el hombre tiene del pequeño félido. Se cree que la domesticación del gato comenzó entre el 7.500 y el 7.000 a.C. La visión que el hombre tiene del gato difiere totalmente de una época a otra, yendo desde el Antiguo Egipto, cuando lo veneraban, hasta la Edad Media, cuando los quemaban en las hogueras. Aunque al macho se le llamaba myeou en el Alto-Egipto, haciendo referencia a la onomatopeya de su maullido, a las hembras las llamaban techau, nombre que han encontrado grabado en muchas tumbas de mujeres. De este término deriva el nombre chaus, que ahora denomina a un gato salvaje de Egipto y de Asia, Felis chaus. Después se le atribuye el nombre de qato en siríaco. Parece que ésta sea la verdadera raíz del término italiano gatto. Sin embargo hay otros orígenes posibles, sobre todo el adjetivo latino cautus, que significa astuto o agudo, o también el verbo francés guetter en el sentido de espiar, ya que el gato es un animal activo que tiene la vista y el oído siempre alerta. Algunos etimologistas creen que se trata de una fantasía, ya que el uso de la expresión qato se empieza a usar en Egipto varios siglos antes de la aparición del gato en Atenas, Roma o en la Galia. A pesar de todo no es fácil diferenciar, en los textos antiguos, al gato de otros cazadores de ratas como la marta, la garduña, o la comadreja. Los griegos llaman a los gatos ailouros, que significa «animal que mueve la cola». Este término se conservó para denominar a los amantes de los animales: los ailurofílicos. En la Edad Media, gatti o cattine fella designaban las pieles de gato. En esa época también se usaban otros términos para designar al gato doméstico. Todos empiezan por la palabra latina mus, que significa ratón. Encontramos sobre todo musio, murio, murilegus y muriceps. Estas denominaciones muestran hasta qué punto está intrínsecamente ligado el gato a la caza de ratones. La palabra gato reemplazó al felis latino genérico. Parece que este término no sea resultante del latino catus, prudente, ni de catulus, cachorro de perro, ni de captura, sino que vendría de África, donde se dice kadista en nubio antiguo, qato en siríaco, kattos o katta en griego o del árabe quett. Partiendo de esta base podemos identificar el término gato en muchas lenguas aunque con ligeras modificaciones, a diferencia de perro, cuyas sonoridades difieren totalmente. Así que tenemos chat en francés, cat en inglés, katze en alemán, gato en español, gat en catalán, katt en sueco, gatto en italiano, kat en holandés y en danés, por ejemplo. No es hasta el siglo XVIII cuando aparecen términos derivados de gato, como gatito o gatera.
Ahora, nuevos fósiles descubiertos en Bélgica arrojan luz sobre el origen de algunos de los mamíferos modernos mejor conocidos y más queridos. Los gatos y los perros, al igual que otros mamíferos carnívoros, como los osos, las focas y las comadrejas, taxonómicamente llamados 'carnivoraformes', tienen su ascendencia en mamíferos carnívoros primitivos que datan de hace 55 millones de años (el comienzo del periodo llamado Eoceno). Un estudio, publicado en la última edición de la revista 'Journal of Vertebrate Paleontology', habla de los orígenes de este grupo y describe nuevas muestras de uno de los primeros de estos grupos primitivos. La especie, bautizada como 'Dormaalocyon latouri', había sido previamente encontrada en la localidad belga de Dormaal (de ahí el nombre del género). Nuevos ejemplares hallados por el autor principal de esta investigación, Floréal Solé y sus colegas, permiten una mejor caracterización del animal, y su colocación en la historia evolutiva de los carnívoros. "Su descripción posibilita una mejor comprensión del origen, la variabilidad y la ecología de los primeros carnivoraformes", dice Solé. Los nuevos ejemplares incluyen más de 250 dientes y los huesos del tobillo. Al encontrar más dientes se ha podido realizar una descripción de la fila entera de dientes de 'Dormaalocyon' mientras que hallazgos anteriores sólo incluyeron dos molares superiores. Los nuevos descubrimientos incluyen incluso los dientes de leche. El hecho de que estos dientes son muy primitivos implica que 'Dormaalocyon' está cerca del origen de los carnivoraformes y que este origen puede haber sido en Europa. Los huesos de los tobillos sugieren que 'Dormaalocyon' era arbóreo, es decir, que vivió y se movió a través de los árboles. Reconstrucciones previas del medio ambiente en Dormaal hace 55 millones de años sugieren que fue una zona cálida, húmeda y boscosa en un momento poco después de un evento llamado el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE), un periodo extremadamente cálido que afectó a la evolución de muchos grupos de mamíferos, incluyendo los carnivoraformes. El doctor Solé cree que el hecho de que 'Dormaalocyon' era arbóreo y que los carnivoraformes se dirigieron a América del Norte en torno a este momento sugiere la existencia de un cinturón de bosques de hoja perenne continua a altas latitudes durante el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno. Aunque cerca del origen de los carnivoraformes, los fósiles sugieren, incluso, que hubo especies más primitivas en el grupo en un periodo de tiempo anterior, el Paleoceno. Según Solé, "la comprensión del origen de los carnivoraformes es importante para la reconstrucción de la adaptación de los mamíferos placentarios a la dieta carnívora". Por lo tanto, 'Dormaalocyon' proporciona información sobre la evolución de los mamíferos placentarios tras la desaparición de los dinosaurios más grandes (en el evento de la extinción del Cretácico-Paleógeno). "Nuestro estudio muestra que los carnivoraformes se diversificaron como muy pronto en el Eoceno, lo que permite la hipótesis de que probablemente ya se diversificaron durante en el último Paleoceno".
Aurea Gutierrez
Divulgadora Científica