La aprobación e implementación del BIC del Oasis de Maspalomas puede y debe ser un punto de inflexión para la planificación y desarrollo del sector turístico de Canarias y muy especialmente de Gran Canaria. Ya no vale todo, la mediocridad no tiene más cabida en nuestra acción y el rigor, la inteligencia y la profesionalidad deben ser las cualidades que se impongan a la hora de planificar nuestra economía turística.
Tampoco creo que el BIC deba ser otra fórmula paralizante del desarrollo y modernización de nuestra planta turística, y espero y deseo que entre la actual infraestructura del emblemático Hotel Oasis y el mamotreto mastodóntico que circula en una infografía basada en el proyecto de reconstrucción del hotel, se pueda imponer un proyecto más acorde con el maravilloso entorno del Palmeral (por cierto tan descuidado como siempre) y que pueda retribuir la inversión de los dueños del hotel más por la calidad que por la cantidad.
La modernización del Hotel Oasis puede y debe ser emblemática y modélica y lo que, desde luego no debe ser, es otro ejemplo de dejadez y mediocridad como la reforma del Parador de La Cruz de Tejeda, que duró quince años y fue motivo de toda clase de comentarios jocosos y despectivos sobre nuestra forma mediocre de hacer las cosas. ¡Por favor un Parador bis no!
No es que quiera pensar en negativo, todo lo contrario, lo que quiero es que ya que la cosa ha empezado bien y se ha logrado dar un buen varapalo al "todo Vale", ahora, en el sigue de la cuestión, desterremos la mediocridad y utilicemos la inteligencia y la profesionalidad y no nos perdamos en nuestra conocida madeja institucional y legal y el BIC del Oasis de Maspalomas se nos convierta en un nuevo despropósito como el del Hotel Las Dunas o el Parador de Tejeda. El que avisa no es traidor. Piénsenlo.
J.M. Barrientos