Tal como se ha dicho, una estupenda contribución para la salud la constituyen los ejercicios físicos armoniosos acompañados de música armoniosa, lo que unido a una forma de pensar positiva incita a los grupos celulares a absorber más fuerza vital, también a activar y estabilizar el cuerpo. De esta forma son estimulados los cuantos de la estructura atómica del hombre contribuyendo así a que el paciente reciba más fuerza espiritual, puesto que en el cuerpo físico se ha producido también la estabilización y normalización del aparato circulatorio. De este modo, tanto el alma como el cuerpo se elevan a un ritmo corporal más alto, a una vibración superior. Y si el alma y el cuerpo están en armonía, la persona está también más abierta para la orientación hacia una vida espiritual y para las fuerzas espirituales sanadoras y vitales.
La armonía prolonga la vida terrenal, la desarmonía la acorta. Por esta razón especialmente en clínicas y hospitales se debería conceder gran importancia a los colores, a las formas, tonos, sonidos y aromas armoniosos, factores que pueden ayudar a que el alma se reconforte, pues los enfermos en muchas ocasiones son en general mucho más receptivos que los sanos para captar su entorno.
Y si además en los hospitales los médicos y el personal sanitario en general se esforzaran en pensar, vivir y actuar de forma más espiritual, en muchos casos bastarían los medios naturales, pues estos estimulan al cuerpo a auto-curarse por medio del Espíritu. De esta forma serían muchos más los casos en los que se podría evitar intervenciones y operaciones en el organismo de los pacientes.
José Vicente Cobo