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Todo ser humano quiere ser amado
El único mundo que a las personas nos parece real es el mundo material, llamémosle también mundo exterior. Esto sucede porque hemos dejado que nuestros sentidos internos se atrofien, y que los sentidos del alma estén aturdidos por este mundo ruidoso y bullicioso. El ser humano ha permitido que el intelecto haya tapado sus sentidos internos, apartándonos así de la inteligencia universal.
El desarme nuclear total, un serio problema
La Unión Soviética fabricó entre 1945 y 1991 45.000 bombas nucleares, de las cuales 715 estallaron principalmente en dos áreas: Semipalatinsk y Novaja Semlja (una isla del Ártico). En la URSS había un centro para la reelaboración de barras combustibles (la planta de técnica nuclear de Majak) situada en el curso alto del río Ob, en la Siberia Occidental. En el año 1957 en esa zona se produjo una gran catástrofe, de la que apenas se ha sabido nada.
La Tierra se aproxima a un colapso nunca visto
El planeta Tierra sería un verdadero paraíso si cada vez más seres humanos vivieran en armonía con sus criaturas hermanas, los animales, y con la naturaleza, con los reinos vegetales y minerales, con toda la madre Tierra. ¿Y por qué no es así? Porque para ello necesitaríamos buena disposición, humildad y entrega a la verdadera vida que carece de tiempo y espacio.
¿Cómo debo vestirme para ser un buen creyente?
Muchas personas peguntan por qué Dios permite que este mundo se haya vuelto tan caótico, y la respuesta en muchas ocasiones llega de forma resignada por quienes han confiado su conducción a los guías eclesiásticos, que dice: «Eso son misterios de Dios». Puede que más de uno siga reflexionando poco convencido del siguiente modo: «He profundizado en muchas religiones creyendo encontrar aquí y allá destellos de la verdad; en alguna incluso hallé una verdadera lluvia de destellos, y creí ilusionado haber llegado a la meta, por lo que me adscribí a aquella religión. Pero pronto me sobrevinieron las dudas, pues me pregunté: ¿de qué me sirven los destellos de la verdad si no me he convertido en una persona diferente, es decir en una mejor persona? En mí justificado escepticismo y receloso pensé: seguro que todas las religiones tienen más destellos de la Verdad eterna, si se juntasen todos los destellos de todas las religiones igual se encontraría así a Dios. Pero en mí creció el desencanto: he buscado y rebuscado, estuve en esta y aquella religión, y no he encontrado a Dios».
¿Hay vida después de la vida?
Existe un dicho popular que dice que nadie ha regresado del Más allá para contarnos si existe vida después de la muerte, aunque lo cierto es que tampoco se han investigado suficientemente las vivencias de quienes tuvieron experiencias cercanas a la muerte y las relataron. En la actualidad no se tiene constancia de que la ciencia dedique o vaya a dedicar en un futuro próximo ni tiempo ni recursos para estudiar temas relacionados con el alma. Parece que no resulta interesante.
Las grandes religiones enseñaron el vegetarianismo
Las grandes religiones del mundo enseñaban originalmente el vegetarianismo y el matar animales era considerado un crimen. Escritos apócrifos demuestran que Jesús de Nazaret enseñaba el amor a todas las criaturas y la renuncia a la carne. También citas de Buda y de los profetas del judaísmo, así como extractos de diferentes escritos hindúes hablan inequívocamente a favor de una alimentación vegetariana. Sin embargo en el transcurso de los siglos, escribas, monjes e instituciones han falsificado, tergiversado o interpretado esta verdad, o sencillamente la han eliminado de los escritos.
¿Existe alguna fortaleza donde sentirnos seguros?
Si los muchos creyentes y también aquellas personas que añoran una vida espiritual más elevada, reconocieran que dar pasos reales en lo que se denomina la fe activa nos da la fuerza para hacernos conscientes de que somos hijos de Dios, sin duda alguna que más de uno la practicaría más conscientemente. También nuestra forma de actuar sería cada vez más seria, y la fe se convertiría en confianza. Nos confiaríamos a Jesús, y sentiríamos en nosotros mismos que nos vamos acercando a Él. Con la fe activa se da un cambio total en nuestra forma de pensar y en todo nuestro comportamiento: felicidad interna, seguridad interna y alegría interna nos hacen sentir que no estamos solos, puesto que el gran Espíritu del Universo se habrá vuelto vivo en nosotros.
La fe por sí sola no sirve de nada
Lo cierto es que nadie puede demostrar la existencia de Dios, y mucho menos sólo con palabras, ni siquiera cuando existe una religión que proclama que ya sólo el tener fe trae bienaventuranza. Porque la verdadera bienaventuranza es la pureza en el ánimo, la pureza en los pensamientos, la pureza en las obras, es por tanto la cercanía del gran Amor que es Dios. Así que "sólo el tener fe" no trae la bienaventuranza. De hecho yo he podido observar en muchas personas, dice Gabriele la autora de estas líneas, cómo teniendo únicamente fe en Dios se han vuelto insensibles, pues la fe sola no trae nada. Si yo digo: ¡Sí, sí creo! pero por detrás hago lo que quiero, no podré nunca experimentar a Dios.
¿Alguien sabe hacia dónde se dirige este mundo?
Un observador atento que con los sentidos despiertos observe todo lo que sucede a nivel mundial en la Tierra, podría perfectamente afirmar que este mundo parece un barco que se hunde, a cuyo capitán se le ha escapado el timón de las manos. El pueblo, semejante a la tripulación, se halla expuesto a las tormentas de alta mar que son las catástrofes, las guerras, el terrorismo, la corrupción, las ansias de poder y los asesinatos por doquier. Y nadie sabe ya hacia dónde se dirige en realidad el barco de este mundo.
Jesús busca albergue en nosotros no sólo por Navidad
Si estamos dispuestos a pensar en el gran acontecimiento que tuvo lugar hace 2000 años en Belén, nuestros días se volverán más soleados y nuestro corazón se conmoverá. Esto no significa que tengamos que volvernos más sentimentales, sino más reflexivos, así conseguiremos que nuestra visión sea más clara, lo que resultará de gran valor para aprender a no aceptar sin más todo lo que nos presentan las iglesias. Esto también nos ayudará a reflexionar sobre nuestra vida, como si celebrásemos la Navidad interna los doce meses del año, recordando una y otra vez que el Niño del pesebre se convirtió en adulto, que Cristo resucitó y nos dejó una maravillosa y valiosa enseñanza para cada uno de nosotros. Jesús, el Cristo, llama una y otra vez a la puerta de nuestro corazón y nos dice según el sentido: "Yo, Jesús, el Resucitado traje a los hombres la enseñanza de los Cielos. Fui crucificado pero resucité y regalé a todas las almas y hombres el destello de la libertad, de la resurrección, una luz en el camino hacia el hogar del Padre. Mi vida como Jesús fue y es el amor del Padre eterno por Sus hijos, pues Yo Soy el camino, la verdad y la vida".