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Salvar el Oliva Beach y el Tres Islas es de justicia
No se puede mirar hacia otro lado con una problemática tan grande como la que sacude a la isla de Fuerteventura y a las más de 700 familias que se están viendo directa e indirectamente afectadas por el futuro del hotel Oliva Beach y el Tres Islas.
La exponencial tensión y nerviosismo que asola a los damnificados por la incógnita que gira en torno a si estos icónicos hoteles van a ser derruidos o no es más que comprensible. No se sienten respetados, no sienten ningún tipo de apoyo institucional que les permita ver algo de luz al final de un camino que resulta interminable. Sienten que no solo está en juego la permanencia de unos enclaves que, a Fuerteventura, le reporta 45 millones de euros al año, sino que también está en el aire el futuro laboral de más de 1.000 personas de forma directa e indirecta.